Acto de Amor

I
Estás sobre la hierba como una mariposa,
crisálida, encarnada por los enamorados
destellos siderales, violetas y dorados,
del sol sobre tu cuerpo, sencillamente hermosa.

El cielo te contempla desde una nube rosa
posado sobre el limo que abona los sembrados,
extático y celeste, los ojos entornados
y en cada labio un beso y el himen de una diosa.

Las aves y las flores te rinden pleitesía.
Desde un arroyo, cerca, murmura la corriente
del agua, entre los juncos, un cántico de amor.

Y mientras se aproxima curiosa una avefría,
tú sigues en la hierba de todo indiferente
y ajena, deshojando misterios de una flor.

II
Ungida, perfumada con óleos y fragancias,
transpira por tus poros el néctar de las flores,
que elevan a los astros insectos voladores
por huertos y jardines, cubículos y estancias.

Eres, mujer, el centro de todas las distancias
flotando en un enjambre de pájaros cantores,
y cósmicas, fugaces estrellas interiores
alumbran por tu boca sonoras consonancias.

En ti converge el cielo y el cosmos de un poeta,
habita una muchacha que estudia Astrología
y brilla un universo de amor afrodisíaco.

Por ti, niña irisada de paz por un cometa,
gravita una galaxia de luz y poesía
y giran constelados los signos del Zodiaco.

III
Las alas extendidas, cubierta de amapolas,
belleza inmaculada, sobre la hierba fresca
pareces una ninfa florida y arabesca
de un bosque acicalado de musgo y caracolas.

Estás ensimismada, concéntrica y a solas,
contigo y tu hermosura, sutil y principesca,
igual que la desnuda, magnífica y goyesca
duquesa de las flores, del mar y de las olas.

El aire te acaricia gentil y se emociona
ceñido a los tobillos. Tus piernas despobladas
despiertan temblorosas al ritmo de los dedos.

Maduro entre tus nalgas un óvulo eclosiona,
rezuma por las ingles desnudas y lunadas,
abriendo, complacida, la gruta de tus miedos.



No hay comentarios: