martes, 19 de julio de 2011

Poesía está triste

Poesía está triste,
pero celebra su onomástica
en una gala de la UNESCO.
Para ese insigne
y universal evento
los hombres vestirán pingüino
de protocolo, serio,
y las mujeres
exclusivos modelos
de un modisto famoso
de Nueva York, París o Tokio;
las azafatas,
importados de China,
trajes de Zara.
Digno representante,
célebre, de las letras
dará un discurso.
La poesía...bla, bla, bla.
El auditorio, plas, plas, plas.

(En el ágape, glu, glu, glu)

Yo, también, estoy triste.
Desde mi púlpito
de poeta, en pijama,
grito a La Tierra:
En alguna sabana
remota de África
un niño llora
desnutrido y sin madre
o en el Sureste Asiático,
niñas, esclavas
de vampiros siniestros,
languidecen en chozas
ofrecidas por mafias
a tigres pederastas;
mientras, en algún otro sitio
de este planeta,
un malvado Mefisto
planifica una guerra
y proles de banqueros
acarician monedas
en una bacanal
de lucro, codicia y riqueza.

Ha muerto el niño
y las niñas enferman.
De las últimas víctimas,
que fueron, indefensas,
incómodas, palabras,
no se tiene noticias.
¿Y los poetas, que son nuestras armas?
Los poetas están enamorados,
como Narcisos,
mirándose en las aguas de los lagos
o espulgando pelusas de su ombligo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, pies veloces...
Me ha encantado volver a encontrarte..
De seguro, volveré... Ten preparada
merienda.
Saludos-

BANDOLERA dijo...

Ya te lo dije: me gusta, es interesante. La palabra suena vacía como un sonajero sin ruido, pero no suena como es. Me gusta. Un saludo.

Aborojuan (Juan Martínez Iglesias) dijo...

Poesía está triste
y me muerde la rabia
Me corroen por dentro
la injusticia y su calma.