lunes, 18 de julio de 2011

Odisea

Todos tenemos un refugio
dentro del corazón
con nuestro nombre inscrito,
blindado, y accesible
con clave de usuario y contraseña.

Cuando somos pequeños
-candidez infantil, desvalida inocencia-
albergamos a faunos, unicornios
y sueños, plenilunios
de mundos paralelos inventados
con lápices y tinta de ilusiones.

Pero pasan los años
y entramos en la carpa del circo de la vida
donde espera un guión y el personaje
al que entregamos carne y esqueleto,
la máscara y el alma.

De esta manera un día
somos como el payaso,
melancólico y triste,
al que el público aplaude su torpeza
o el trapecista audaz y temerario,
que con saltos mortales desafía
la gravedad y el miedo.

Pero pasan los años
y tras salvas de gloria y lágrimas de risa,
con el primer amigo que perdemos,
la primera mujer que nos olvida
o con el largo exilio del fracaso,
llega la muerte ahíta de nostalgia;
porque sin darnos cuenta nos hemos ido lejos
y un manto de penumbra nos cubre las pupilas.

Entonces, añoramos el silencio
donde dormitan faunos, unicornios
y tantos sueños vanos, incumplidos.
Y aunque hallarse es un viaje sin retorno,
una incierta y errática aventura
no exenta de peligros, Polifemos
y brujas en oscuros aquelarres,
desplegamos las velas y zarpamos.

Y como Ulises,
desoyendo los cantos de sirena,
ponemos rumbo a Ítaca.
Donde arribamos solos y de noche,
porque la luna oculta las heridas
y ampara los naufragios.

Pero todo es distinto,
indiferente. Desciframos
el código y la clave
y allí no asoma seña ni recuerdo.
Penélope se fue,
tras décadas en vela,
y teje en una tienda de sudarios.
Así que, desolados,
vemos con estupor como el hogar,
albergue de pronombre y apellidos,
parece el camarote de los hermanos Marx:
aloja a tanta gente y cacharros inútiles
que ya no tiene sitio
para nosotros mismos.

4 comentarios:

Dulcinea dijo...

Mi querido Manuel, me conmueves con tu circo lírico tragicómico, con esa sensación que tan bien has sabido trasladar. Llegas hasta la médula hiriendo la realidad porque la realidad te sangra. Es difícil encontrar el verbo que aprehenda ciertas matizaciones de la percepción cotidiana. Estoy aquí, bien cerca...

Akiles dijo...

Querida amiga: Es un placer sentirse seguido por tu buen criterio literario. Mil gracias por tus generosas palabras.

Tania Alegria dijo...

Excelentes poemas, Akiles, donde muestras en versos donde la vida te duele. Te sigo, Poeta.
Desde Lisboa, un saludo cordial y un abrazo amigo.

Akiles dijo...

Tania, gracias por pasar por este rincón. Bienvenida.